¿La trashumancia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO?

El amplio abanico de prácticas, conocimientos, competencias, elementos etnográficos, topónimos, festivales, gastronomía y eventos relacionados con la trashumancia, junto con sus beneficios socioambientales, ha llevado a Italia, Austria y Grecia a presentar a la trashumancia como candidata a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Pero ¿qué es la trashumancia y por qué es tan importante reconocerla como Patrimonio Cultural Inmaterial?

La trashumancia es una forma de pastoreo basada en la migración estacional de las personas y su ganado. Esta migración recurrente puede variar en distancia y tiene lugar entre regiones con diferentes condiciones climáticas. Siguiendo las vías pecuarias, los trashumantes llevan a sus animales a los mejores pastos durante todo el año. Esto asegura que los animales reciban la mejor alimentación posible y evita la sobreexplotación de los recursos de la zona.

Estos movimientos migratorios requieren que los trashumantes tengan un conocimiento amplio y profundo sobre, por ejemplo: las necesidades de sus animales y cómo protegerlos; las características de los diferentes hábitats y climas; y el manejo sostenible de la tierra y sus recursos naturales. Un vínculo especial con sus animales es imprescindible, ya que los trashumantes no sólo viajan acompañados de ganado, sino también de perros, para la protección, y de animales de carga. Además, ser trashumante requiere también de muchas habilidades prácticas necesarias para asegurar el bienestar de sus animales y de ellos mismos mientras están en el camino.

Las vías pecuarias son producto de muchos siglos de uso, y algunos países como España han cartografiado la red de vías pecuarias que atraviesan el país. Junto a estos caminos se han desarrollado numerosos asentamientos históricos, así como establos, cabañas y lugares de culto. El comienzo y el final del período trashumante suelen estar marcados por la celebración de festividades y eventos, como la trashumancia anual en el Valle de Schnalstal.

La trashumancia desempeña muchas funciones sociales y ambientales. Desde el punto de vista medioambiental, da forma a los paisajes, ayuda a prevenir los incendios forestales y crea corredores ecológicos. Contribuye a preservar y mejorar la biodiversidad y desempeña un papel importante en la lucha contra el cambio climático mediante un uso más sostenible de los recursos naturales. Desde el punto de vista sociocultural, la trashumancia crea identidades culturales y vínculos entre comunidades, y proporciona productos de alta calidad como el queso, la carne, la lana y el cuero. Esto, a su vez, desempeña un papel esencial en el apoyo a economías rurales y en la lucha contra la despoblación. En cuanto al nexo socioambiental, está el proyecto LIFE Oreka Mendian, que trabaja en equilibrar de forma sostenible la conservación de los pastos con su uso socioeconómico.

En conjunto, la trashumancia es más sostenible que la ganadería intensiva, ya que proporciona importantes servicios ecosistémicos y aumenta el bienestar humano de múltiples maneras. No es sólo patrimonio cultural, sino una forma de vivir a través de una relación sostenible entre el humano y la naturaleza. Como tal, sin duda merecería ser incluido en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. En noviembre de 2019, la UNESCO hará pública su decisión final sobre la candidatura.

Otros países montañosos también están interesados en involucrarse y dar a la trashumancia esta denominación especial; ¿y la vuestra?

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